Punta Cana, 3 de octubre de 2025 — Las cifras que presentó el presidente Luis Abinader en la Reunión de la OIT son impresionantes: 11 millones de turistas, 750,000 empleos directos y un sector que aporta el 18% del PIB. Sin embargo, detrás de estos números hay una realidad más compleja: salarios bajos, informalidad y condiciones laborales precarias que afectan a miles de trabajadores.
«Trabajo 12 horas al día, seis días a la semana, y gano solo RD$15,000 al mes», denuncia María Fernández, camarera en un hotel de Bavaro, quien, como muchos de sus compañeros, no tiene contrato formal ni acceso a seguro médico. Su testimonio refleja el lado oscuro del boom turístico: el 65% de los empleados en hoteles y restaurantes no tienen beneficios laborales, según un informe de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
El presidente Abinader reconoció este problema durante su discurso, donde admitió que, pese al crecimiento del sector, la informalidad sigue siendo un lastre. «No podemos celebrar que el turismo genere empleo si esos empleos no son dignos», dijo, anunciando medidas como la creación de una mesa de diálogo con sindicatos y empleadores para mejorar las condiciones laborales. Sin embargo, líderes sindicales como Gabriel del Río, secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Hoteleros, criticaron que las promesas no se han traducido en acciones concretas. «Llevamos años pidiendo un salario mínimo decente para el sector turístico, y hasta ahora no hemos visto avances», declaró.
Otro tema que Abinader abordó fue el impacto ambiental del turismo masivo. «No podemos crecer a costa de destruir nuestros recursos naturales», advirtió, anunciando que el gobierno implementará un impuesto ecológico a los hoteles para financiar programas de sostenibilidad y conservación de playas. Pero los ecologistas, como Yvonnne Arias, de Acción Verde, advierten que «el modelo turístico actual está agotando los acuíferos y degradando los ecosistemas costeros».
A pesar de los desafíos, el presidente destacó los avances en equidad de género, con un aumento del 30% en la participación femenina en puestos directivos de hoteles. «Las mujeres están rompiendo techos de cristal en el turismo», afirmó, aunque reconoció que aún hay brechas salariales: las mujeres ganan un 20% menos que los hombres en el mismo puesto, según la OIT.
«El turismo ha sido nuestro salvavidas, pero necesita una transformación urgente», concluyó Abinader, quien prometió que su gobierno trabajará en un plan integral que incluya formalización laboral, salarios justos y sostenibilidad ambiental. Sin embargo, muchos se preguntan si estas promesas llegarán a tiempo para evitar que el «milagro turístico» se convierta en una bomba de tiempo social y ambiental.