Más allá de las 340 habitaciones de lujo y los 12 restaurantes gourmet, el nuevo W Punta Cana es una historia de transformación comunitaria que rara vez se cuenta. Detrás de los US$160 millones de inversión y el glamour de la marca W, hay 2,300 empleos directos creados, 50 pymes locales que ahora son proveedoras del hotel, y un programa de formación que ha capacitado a más de 1,000 jóvenes de Uvero Alto en habilidades turísticas.
«Este hotel no solo cambió el paisaje, cambió vidas», afirma María Fernández, una de las 300 mujeres que forman parte del personal del complejo y que antes trabajaba en empleos informales. Como parte de los acuerdos con el gobierno, el W Punta Cana se comprometió a que el 70% de su personal fuera contratado localmente, con prioridad para residentes de La Altagracia y zonas aledañas.
El impacto en la economía local ha sido inmediato:
- Aumento del 40% en las ventas de los negocios cercanos
- Creación de una ruta gastronómica que conecta al hotel con 15 restaurantes locales
- Programa de compras locales que garantiza que el 30% de los insumos provengan de productores dominicanos
«Antes vendía mis artesanías en la playa por lo que me dieran. Ahora el hotel me compra a precio justo y las exhibe en su boutique», cuenta Juan Pérez, artesano de El Macao, cuya familia ha visto un aumento del 200% en sus ingresos desde que el hotel abrió sus puertas.
Pero el verdadero cambio está en la formación profesional. El W Punta Cana, en alianza con el Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC), desarrolló un programa de capacitación en hospitalidad que ha beneficiado a más de 1,000 jóvenes de la zona. «Nos enseñaron desde cómo servir un cóctel hasta cómo manejar reservas en sistemas digitales», explica Ana Rodríguez, una de las becadas que ahora trabaja en el WET Deck, el exclusivo área de piscina del hotel.
El proyecto también ha impulsado la economía circular en la región:
- 80% de los muebles fueron fabricados con madera certificada de bosques sostenibles
- El 100% de los residuos orgánicos se convierte en compost para huertos locales
- Se implementó un sistema de trueque de plásticos con las comunidades cercanas
«No queremos ser solo un hotel, queremos ser un motor de desarrollo», afirma Begoña Amengual, CEO de Mac Hotels, quien destaca que el 3% de las ganancias del hotel se destinarán a un fondo comunitario para proyectos sociales en Uvero Alto.
La gobernadora de La Altagracia, Daisy D’Oleo, resaltó que este proyecto es parte de un plan de desarrollo integral que incluye:
- Mejoras en la infraestructura vial de la zona
- Un nuevo centro de salud financiado con aportes del hotel
- Programas de alfabetización digital para adultos mayores
«Este no es solo un hotel de lujo, es un ecosistema que está transformando nuestra provincia», declaró D’Oleo, quien destacó que la llegada del W Punta Cana ha atraído 5 nuevos proyectos hoteleros a la zona, con una inversión adicional de US$300 millones.
El ministro de Turismo, David Collado, resaltó que este modelo de turismo con impacto social es el que quiere replicar en todo el país: «Queremos que cada inversión turística deje un legado en las comunidades. No se trata solo de construir hoteles, sino de construir futuro».
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