La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo falló este lunes su veredicto más esperado: el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2026 es para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, «por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética». El secretario del comité, Thomas Perlmann, anunció los nombres en el tradicional acto matutino del instituto sueco, reconociendo una revolución que nació de la biología básica más fundamental: entender cómo un alga percibe la luz.
Peter Hegemann, catedrático de Biofísica Experimental y titular de la cátedra Hertie de Neurociencias en la Universidad Humboldt de Berlín, dedicó los años noventa a descifrar el mecanismo que permite a la Chlamydomonas nadar hacia las fuentes luminosas. Georg Nagel, profesor de Neurofisiología en la Universidad de Wurzburgo, aportó la metodología decisiva: al expresar los genes del alga en ovocitos de rana, demostró que las proteínas descubiertas eran canales iónicos que se abrían directamente con la luz, sin intermediarios bioquímicos.
La canalrodopsina-2, la variante decisiva, resultó funcionar en cualquier célula donde se introdujera su gen, volviéndola sensible a la luz azul. Esa universalidad fue la que Karl Deisseroth, profesor de Bioingeniería y de Psiquiatría en Stanford e investigador del Howard Hughes Medical Institute, convirtió en herramienta: en 2005 logró activar señales nerviosas en neuronas de rata con destellos lumínicos de escala milisegunda, y en 2007 extendió el control a cerebros de ratones vivos, permitiendo manipular conductas específicas con luz.
El fallo destaca que estos descubrimientos «han sentado las bases de una nueva era en la neurociencia». Con la optogenética, los científicos han cartografiado los circuitos neuronales que controlan recuerdos, emociones y comportamientos vinculados a trastornos neurológicos y psiquiátricos, superando la principal limitación de la estimulación eléctrica clásica: la imposibilidad de distinguir qué células concretas ejecutan cada función.
En el terreno clínico, el método alimenta ya proyectos para restaurar la vista en personas con deterioro visual, y los tres laureados siguen ampliando la técnica: Deisseroth desarrolla nuevas herramientas ópticas y moleculares, Hegemann perfecciona la biofísica de las canalrodopsinas y Nagel define las propiedades moleculares que las hacen útiles. «Cada día surgen nuevos descubrimientos que contribuyen a resolver uno de los grandes misterios de la humanidad: cómo funciona nuestro increíble cerebro», resumió la Asamblea Nobel, que con este premio corona dos décadas de la tecnología más influyente de la neurociencia contemporánea.
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