En los años 60, mientras era una joven madre trabajando en un campo dominado por hombres, Margaret Hamilton terminó dirigiendo al equipo que escribió el software que llevó a los primeros seres humanos a la Luna. Su muerte, ocurrida el 30 de septiembre a los 90 años y anunciada este miércoles por el MIT, cierra una vida que transformó la informática y se convirtió en un poderoso símbolo de las mujeres en la tecnología.

Su recorrido profesional comenzó de forma casi accidental: se incorporó al Laboratorio de Instrumentación del MIT en 1959, en plena carrera espacial, y el laboratorio ganó en 1961 el contrato de la NASA para construir el software de vuelo de a bordo del programa Apolo. Hamilton escaló hasta dirigir la División de Ingeniería de Software, donde llegó a supervisar a más de 400 personas que programaban en lenguaje ensamblador para el Apollo Guidance Computer, un computador con memoria limitadísima por los estándares actuales.

Un episodio ilustra su rigor visionario. Cuando su hija Lauren, de 4 años, logró «estrellar» un simulador de vuelo activando por error un programa de prelanzamiento durante un vuelo en curso, Hamilton insistió en añadir protecciones para ese error humano. Fue sobreseída: se asumía que los astronautas no cometerían ese fallo. En diciembre de 1968, durante el Apolo 8, Jim Lovell activó por inadvertencia ese mismo programa y borró los datos de navegación. Las protecciones que Hamilton había propuesto fueron integradas de inmediato al software.

Su mayor validación llegó el 20 de julio de 1969. A 300 metros de la superficie lunar, con un radar averiado robando ciclos del procesador, el computador del Apolo 11 lanzó las alarmas 1202 y 1201. El software de prioridades de Hamilton —su «ejecutivo asincrónico» con detección de errores, protección de reinicio y pantallas de prioridad— descartó las tareas secundarias y mantuvo el descenso. En Houston, el oficial de guía Steve Bales, asesorado por el ingeniero Jack Garman, gritó el histórico «¡Go, go!». «Las cosas iban perfectas en nuestras mentes… y de repente se encendieron las alarmas de prioridad. 1201 y 1202, y de inmediato supe que esas alarmas no tenían ninguna razón para encenderse en ese momento», recordó Hamilton en una entrevista con CBS en 2019.

«Su carrera estuvo dedicada a prevenir errores y a lo que ella denominaba ‘gestionar lo desconocido'», sintetizó Olivier de Weck, del departamento de Aeronáutica y Astronáutica del MIT. «Encarnó el liderazgo mediante el ejemplo y estableció una práctica de ingeniería de software de la que todos nos beneficiamos». Obama le impuso la Medalla Presidencial de la Libertad en 2016; la cita oficial destacó que «su arquitectura de software propició grandes avances para el ser humano, al escribir el código que permitió a Estados Unidos llegar a la Luna».

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