Si has estado colocando los huevos en el huevero de la puerta del refrigerador toda tu vida, la USDA tiene noticias para ti: ese es el lugar equivocado. El organismo estadounidense de seguridad alimentaria ha detallado cuál es la ubicación correcta para conservar los huevos y reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.
El problema de la puerta y de la encimera
Tanto la encimera de la cocina como la despensa de la puerta son malos aliados para los huevos. Fuera del refrigerador, las bacterias como la Salmonella —que puede estar tanto en la superficie como en el interior del huevo— encuentran condiciones ideales para multiplicarse. Y en la puerta, el constante abrir y cerrar genera fluctuaciones de temperatura que comprometen la conservación.
Existe además un riesgo menos conocido: al sacar un huevo frío a temperatura ambiente, la condensación que se forma sobre la cáscara facilita el paso de bacterias a través de sus poros. Es la razón por la que la cadena de frío debe mantenerse intacta desde la tienda hasta la cocina.
La ubicación y el envase correctos
La recomendación del Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS) de la USDA contempla varios puntos: refrigerar los huevos lo antes posible tras la compra, mantenerlos a 40 °F (4.4 °C) o inferior, guardarlos en su caja original y colocarlos en la zona más fría de la nevera, sobre un estante interior.
La caja original cumple varias funciones: protege los huevos de golpes, los aísla de olores fuertes de otros alimentos y conserva la información de fecha y origen impresa en el envase. Por último, la USDA advierte contra lavar los huevos en casa antes de guardarlos: el agua puede penetrar los poros de la cáscara y elevar el riesgo de contaminación interna.
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